
por Vito Amalfitano, vito@lacapitalmdq.com.ar (La Capital, Mar del Plata)
Da gusto charlar de fútbol con Angel Cappa. Es un señor del fútbol. Y un docente. Que salió campeón como entrenador nada menos que con Real Madrid, junto a Jorge Valdano. Que trabajó y se formó al lado de César Luis Menotti. Que dirigió a Laudrup y a Redondo. Que toma café con Guardiola. Y que pese a que disfrutaba de la placidez de vivir en Madrid, nada menos, sin apremios, se decidió a "bajar" al fútbol argentino para dar pelea. Se anima a cuestionar desde el vamos algunas falacias instaladas en nuestro medio. El blanco son hoy, por ejemplo, las pesas y los chalecos lastrados. "Nos preocupa más el músculo que el juego", dice.
Angel Cappa. Un exquisito, un "gentleman" que se mete en el barro...En el barro de las miserias, las urgencias, los apuros, las histerias y algunas discusiones estériles...
Pero él se siente bien así. Por amor al fútbol. Y por respeto a Huracán. Se lo explica a LA CAPITAL, en el cierre de la pretemporada en Mar del Plata, y en el comienzo de una larga charla, cuando asegura que, a pesar de las carencias, no pierde el optimismo.
"Todas las pretemporadas están llenas de optimismo,-aclara-, de ilusión, de alegría y también de trabajo intenso para preparar al equipo. Estamos bien, estamos esperando más refuerzos, se están haciendo gestiones por más jugadores para poder elevar la calidad del equipo, pero por ahora estamos bien..."
- El fútbol argentino es el tema de inicio. ¿Cuál es su visión tras haber llegado hace poco tiempo, con la dificultad que hoy hay para encontrar talento...?
- Al fútbol argentino, para analizarlo, hay que tener en cuenta los últimos treinta años, por lo menos, para entender que es una permanente sangría de jugadores. Haciendo números, hace pocos días estábamos analizando que hay más de 500 jugadores fuera de la Argentina. Es imposible sostener un buen nivel futbolístico con esa ausencia permanente. No solamente se van los cracks sino que también ahora se van hasta los jugadores regulares. Entonces tenemos que abastecernos muy pronto con jugadores muy jóvenes, de nula experiencia, que rara vez llegan a completar un año en sus clubes, salvo excepciones. Los planteles se van renovando cada seis meses, al menos la mayoría, salvo algunos clubes... Así se hace difícil lograr una mínima estabilidad y continuidad. Hay algunos clubes que lo logran, como Lanús, o Boca claro, y terminan siendo los que mejor juegan y pelean los campeonatos siempre. Después están, además, los clubes con la plata suficiente como para sostener un plantel estable o un proyecto, o por lo menos algunas figuras, como el propio Boca, o River, o Vélez... Entonces, con este panorama, no es bueno el nivel del fútbol argentino. Y se pone el acento mucho más en la preparación física. En estas pretemporadas estoy viendo que los protagonistas son los preparadores físicos. Aparecen ahora los chalecos lastrados, las pesas. Pareciera que el fútbol pasa por la fuerza. Y no pasa por el juego. Los campeonatos cortos también crean un clima de crispación, de histeria, que no es el más apropiado para que el jugador rinda todo lo que puede. En fútbol se necesita tranquilidad para arriesgar. El nivel no es el mejor. Pero siempre hay cosas que aparecen para rescatar. El otro día, por ejemplo, vi a los pibes de Boca haciendo un gran partido de fútbol y jugando muy bien (N.de R: habla del triunfo sobre Independiente en Salta). Y eso responde a muchas cosas, a las capacidades de esos pibes, pero también a entrenadores con esos criterios de privilegio por el buen juego. Ahí en Boca está "el Chueco" Alves, que es un entrenador al que le gusta el buen fútbol, que prepara los jugadores para ese fútbol. Y hay entrenadores jóvenes ahora que están en esa línea. Pero algunos sucumben a las presiones del medio y también apelan a los chalecos lastrados, aunque sea para no quedar como fuera de onda...
- Hay como una sobreactuación del trabajo, que responde a determinados mensajes o discursos que llegan desde algunos medios y periodistas...
- Habría que preguntarse de que trabajo nos hablan...Yo no soy quien para juzgar a nadie. Pero se está volviendo a los años 60 cuando al jugador lo hacían correr por la arena y tenía que hacer no se cuantos kilómetros. Y, además, se ponen de moda cosas que no se cuestionan, en todas las épocas. Antes los planteles hacían diez, quince kilómetros por día, porque decían que de esa manera se juntaba resistencia para todo el campeonato, algo que no era cierto, que estaba tirado de los pelos. En otras épocas se hacían 500 abdominales por entrenamiento y eso generó infinidad de problemas de pubis y operaciones. Y no se cuestionan esas que parecen verdades absolutas. Ahora el que no usa chaleco lastrado y pesas parece que está fuera de la onda del fútbol. Dicen que lo hacen para poder chocar con más resistencia. ¡Pero en el fútbol no hay que chocar, hay que eludir....! Y así, con preocupamos más por el músculo, pero nos olvidamos de la pelota que, como dijo Don Angel Tulio Zoff, es lo más antiguo y lo más importante del fútbol. Nos olvidamos de la pelota, nos olvidamos de la precisión en el pase, nos olvidamos de la agilidad... Pero aparecen estos pibes de Boca, que tienen un entrenador como "El Chueco" Alves, que los larga a la cancha de otra manera, y nos asombramos que los pibes toquen y jueguen con más soltura... O aparece Lanús, que tiene una línea de juego diferente. Ese es el camino. ...
- La aspiración debe ser que Huracán entre a ese camino. Cuáles son las posibilidades y limitaciones?
- Las limitaciones están en la plata. Huracán es un club económicamente muy limitado. Entonces se vive con lo que se puede. En vez de comer todos los días caviar, tenemos que hacer puchero y arreglarnos con lo que sobró de la noche anterior para hacer la comida al mediodía. Huracán viene arrastrando dificultades económicas, aunque algunas las este superando de a poco. Por suerte aparecen jugadores. Aparecieron futbolistas de las divisiones inferiores como Monzón, Cura, De Federico, Suárez o Nieto, a los que les tenemos que dar cancha. Por ahí pasa el futuro de Huracán. Son pibes que juegan bien al fútbol. Que todavía no llegaron a contaminarlos del todo con las pesas y los chalecos lastrados y con la enfermedad de querer hacer músculos. es que parece que nos preocupamos más por el músculo que por el juego.
- El otro problema, además de las pesas y los músculos, es el de las excentricidades tácticas...
- Antes de venir para acá tuve la suerte de tener una charla muy larga con Alfredo Di Stéfano. Y entre tantas frases llenas de sabiduría me dijo: "el fútbol, Angel, es una cosa muy difícil, hasta que aparece un jugador que juega bien, y entonces es un poquito más fácil". Y a propósito de tácticas no se cuestionan muchas cosas, que con el tiempo se demuestran que no eran tan decisivas. Hace muy pocos años el que no jugaba con tres centrales y lo que llaman carrileros estaba en otra época. Se terminó eso. Ya fue. Como tantas otras modas...
- Hasta ahí, porque acá algunos insisten...
- Sí, pero se juega con línea de cuatro en casi todos los equipos. Pero ahora se juega con "doble cinco". Y se discute si el enganche pasó de moda o no. Y resulta que aparece un equipo como Barcelona, que juega un 4-3-3, como en el año 70, y que le lleva 20 puntos de ventaja al segundo. Haciendo prevalecer el buen fútbol, el toque, el talento, el atrevimiento. Yo creo que la táctica nunca nos debe atar. La táctica es un punto de partida. Es importante en la medida en que nos de orden. Porque desde el caos no se puede crear. Pero el orden está también para desordenarlo, cuando se va al ataque, y rearmarse después. A mi lo que me molesta es que se adopten ese tipo de cosas, esas modas, sin cuestionamientos. A mi me da igual como juega cada equipo, pero si un entrenador decide que hay que jugar de otra forma, fenómeno. Ahora, jugar con dos cinco, porque todo el mundo juega con dos cinco, me parece una estupidez. Estamos presos de la idiotez. Cada uno juega como le parece y de acuerdo a las posibilidades que tiene...
- Es como que se impone un discurso, una manera...
- Claro, se impone..."Hoy en día hay que jugar con doble cinco". Como si hubiera un Pierre Cardin de la moda futbolística, que la impone vaya a saber de dónde. Nos tenemos que desprender de ese tipo de cosas y poner el acento en el juego. Y después, cada uno se ordena en la cancha de acuerdo a los jugadores que tenga...
- Pasa que a veces se intenta instalar lo viejo como moderno, o modernoso, es casi una costumbre en el fútbol argentino...
- Como si lo moderno siempre fuera bueno y lo antiguo malo. Lo moderno quiere decir que es de hoy, no quiere decir que sea bueno. Porque sino habría que dejar de leer El Quijote, que tiene 500 años. Alguien dijo alguna vez una frase que se puede aplicar al fútbol: "en el arte no hay progreso". Y es así, el arte es bueno o malo. No se puede decir que un pintor progresó o se superó con respecto a Rembrandt o con respecto a Velázquez. Lo de Velázquez será siempre eterno y un pintor de ahora puede ser muy bueno también. En fútbol pasa lo mismo. No hay fútbol moderno o antiguo. Hay fútbol bueno, o fútbol malo.
- A veces. por estar presos del doble cinco, es que se insiste con los tres defensores...Como hay que hacerle lugar a los dos cincos...El entrenador parece tener una opción única y por modificar la estructura para esa opción, se desarma todo. Paradójicamente, el orden buscado se transforma en un desorden...
- Claro, porque si yo juego con tres centrales y dos llamados "carrileros", estoy distribuyendo mal el espacio. Hay tipos que hacen 100 metros de ida y vuelta y otros que corren dos metros. Entonces no es un reparto equitativo del espacio, y eso es la táctica. Cómo ocupo el espacio y como manejo los tiempos. Eso es la táctica, nada más. Además, vamos a dejar claro una cosa. En el mundo solo hubo dos entrenadores que revolucionaron el fútbol, en toda la historia. Después hubo aportes... Pero solo dos tipos lo revolucionaron. Uno, Rinus Michel, que revolucionó el fútbol porque a partir de él los equipos fueron cortos, con el achique hacia adelante con la línea de fondo y la presión de los de arriba. Eso le quita tiempo al rival para jugar. Y el otro fue "el Flaco" Menotti, que partió de los conceptos. "Vamos a averiguar conceptualmente que es este juego, que está antes que la táctica". Cómo se juega a este juego. Y a partir de eso vamos a entrenar acciones de juego. Fueron los dos entrenadores que dieron vuelta el fútbol y todos los demás estamos aprovechando sus enseñanzas... Lo que importa son las acciones del juego y quienes las ejecutan. Porque yo, por ejemplo, veo hoy al Barcelona, que tiene wines, que tiene a Messi y Henry. Entonces vengo a Huracán y quiero jugar con wines, y no hay...Entonces, ¿de qué me sirve a mi esa táctica?. ¿Qué voy a hacer? ¿Voy a improvisar un wing? Entonces la táctica siempre es relativa. Lo que no es relativo es como se juega a este juego. Lo preparo al jugador para que decida en la cancha, para que asuma los riesgos y se atreva a jugar. Cómo se juega en un costado de la cancha, que no en todos los lugares de la cancha se debe jugar a la misma velocidad, dónde hay que acelerar, dónde hacer la pausa, porque hay que tocar, cómo hay que manejar la pelota para tratar de encontrar los espacios que no están...
- ¿Por qué Huracán, en su decisión de volver a dar pelea en el fútbol argentino?
- Porque Huracán tiene una historia de buen fútbol y el desafío es rescatarla. No viene únicamente del Huracán del 73, que fue un gran equipo, que justamente hizo historia. Viene de antes. De la estirpe de los Masantonio, "Tucho" Méndez, Di Stéfano, "Pipo" Rossi, Pedernera... En Huracán pasaron jugadores que dejaron una huella y sentaron cátedra. Y más de los que he mencionado. Entonces hay que tratar de que el equipo responda a ese sentimiento que está en la gente de Huracán. Y me dicen: "sí, pero hay que ganar...". Pero, por supuesto, esto es una competencia. Es igual que si yo le digo a mi hijo que tiene que ser buena persona, que tiene que estudiar... Y me dice: "sí, pero hay que respirar". Por supuesto, si no respiramos, nos morimos. Sí, hay que ganar, pero tratando de ser fiel a ese sentimiento de la gente, como hay que respirar y vivir tratando de ser fieles a determinadas cosas.
- Me habló de la falta de dinero, de las carencias. ¿El entrenador puede, de todos modos, con cualquier panorama, tratar de hacer valer su idea, buscar el talento colectivo de un equipo...?
- Yo creo que igual se le puede hacer ver al jugador de fútbol lo que tiene adentro. En general se siente ese fútbol, el que tratamos de transmitir nosotros. No hace falta ser un exquisito o un elegido para darle la pelota a un compañero. Se trata de que cada uno llegue de acuerdo a sus posibilidades. En el barrio también era así. Los más habilidosos jugaban adelante y los menos habilidosos jugábamos atrás, pero le dábamos la pelota a ellos, no la tirábamos a cualquier lado. Y esto es así. Al menos para tratar de hacer un equipo digno. Que al menos responda a ese sentimiento de la gente por el fútbol...
- En definitiva, se puede lograr, o buscar, el talento colectivo, a pesar de las carencias...
- Se puede lograr un funcionamiento respetando nuestra idea del fútbol. Después claro, si uno tiene a Riquelme, o si tiene a otro jugador de otra calidad, las cosas pueden ser diferentes. Es lo mismo que si yo toco el bandoneón. Yo no soy Troilo, pero al menos trataré de tocar lo mejor posible.
- Mencionó a Riquelme. También cabe para esta discusión. En una época se instaló la antinomia Menotti - Bilardo, y en realidad se trata de un debate entre dos maneras de ver el fútbol, y quizá la vida misma. Fútbol de izquierdas y fútbol de derechas, dice Jorge Valdano... Ahora parece que Riquelme es el objeto nuevo de esa discusión... Dibujado por una discusión falsa: si Riquelme es lento o no...
- Claro, pasa que hay que ver que es la velocidad en el fútbol. Yo creo que Riquelme es el más rápido de todos. Junto con otros rápidos como Verón, y algunos otros de la misma naturaleza. Son los más rápidos, porque ven la jugada antes, y porque la resuelven bien. Eso es la velocidad en el fútbol. Yo tuve la suerte de tener un jugador como Laudrup, y Laudrup, si en ese momento me corría una carrera a mí, por ahí yo le ganaba. Ahora, cuando entraba a la cancha, Laudrup seguro era uno de los más rápidos. En primer lugar, porque amagaba, y en segundo lugar, porque veía la jugada antes que los demás. Eso es la velocidad en el fútbol. Y además, Gento, Cruyff, Zidane, y tantos tipos de ese estilo, nos enseñaron que para ser rápidos hay que saber frenar. Gento iba corriendo y de repente frenaba, y arrancaba. Cuando frenaba, se paraba el defensor, y el seguía. Y Cruyff lo mismo. Los famosos cambios de ritmo de Cruyff, ¿qué eran? Venía, frenaba, arrancaba, frenaba... Para ser rápido hay que frenar. Mirá si un auto fuera solo rápido y no frenara... Y el fútbol necesita pausa. Y Riquelme le da la pausa, para ser rápido. Si Riquelme es rápido físicamente o no, eso es lo de menos. ¿Es rápido futbolísticamente? Yo estoy seguro que sí, es el más rápido de todos. Y eso es lo que importa... Rápido como Zidane, como Laudrup, como Guardiola... Guardiola, cuando jugaba al fútbol, no era rápido físicamente, ni era fuerte físicamente. Era rápido mentalmente. Como veía la jugada un ratito antes, resolvía mejor. Tocaba para la izquierda porque el ya veía que la jugada estaba en la derecha. Entonces tocaba dos veces y la pelota a la derecha. Lo que los demás no habían visto. Riquelme hace lo mismo. Yo soy amigo de Guardiola, he hablado mucho con él, y me decía: "Angel, yo físicamente no podía correrle una carrera a mi tío, pero adentro de la cancha era otra historia...". Porque el fútbol tiene otra velocidad...
- Cruyff le dijo a usted, en una entrevista de Marca, que el que corre demasiado no juega bien al fútbol...
- Ah, sí, sí...En esa charla me decía: "cuando yo veo ahora en la televisión española que cuando sale un jugador, ponen, 'corrió 15 kilómetros', pienso, pobre tipo, que mal debe jugar este tipo para correr 15 kilómetros...". Lo que quería decir Cruyff es que lo que tiene que correr es la pelota. El Flaco Menotti tiene una anécdota al respecto. El Flaco tiene infinidad de cosas que son sorprendentes. Cuenta que tenía un jugador que trasladaba mucho. Entonces él se paró en la mitad de la cancha con una pelota y le dijo al jugador: "vamos a ver quien llega más rápido con la pelota al arco contrario". Y el jugador le dice: "No, César, ¿para qué...?". "¡No, vamos a ver...!". Entonces el jugador salió corriendo y en ese momento César le pegó. "Ve que la pelota va más rápido, ¡no corra tanto con la pelota en los pies, por favor!". Esto es así. ¿Quién es más rápido?: no sé, corriendo carreras no sé. Jugando al fútbol, Riquelme. Y Laudrup, Guardiola, Zidane, Iniesta, Xavi, Fabregas...Esos son los jugadores más rápidos del mundo, siempre...
- Y específicamente en la cancha, ¿qué es lo que lo sorprendió más desde su llegada al fútbol argentino?
- Lo primero que me sorprendió fue Lanús. Me encantó como juega al fútbol. Y también me encantó su entrenador (Luis Zubeldía). Porque ahora parece que está de moda estar en la raya y hacer señas permanentemente, gritar... En España también, eh. ¡Y los periodistas lo elogian!. A veces es porque el entrenador está nervioso, y se entiende. Cada uno descarga los nervios como puede. Pero eso no lo convirtamos en una virtud. Y al entrenador de Lanús lo veo tranquilo, el equipo tiene que jugar, él ya trabajó. Y el equipo juega con esa serenidad, la que él transmite. Y varios pibes de Lanús me gustaron. Y después, los pibes de Boca. No me sorprendió tanto, porque yo lo conozco al "Chueco" Alves, yo se que los pibes van a tener ese criterio para jugar al fútbol. Y también me sorprendió la campaña muy digna que hizo Tigre, con un equipo muy modesto...Y también me sorprendió que en Huracán aparezcan pibes que juegan bien al fútbol. Como Pastore, De Federico, Nieto, el pibe Suárez que tengo acá, el arquero, Monzón... Son todos pibes jóvenes que tienen ese gusto por el fútbol que tanto nos gusta, que también es una sorpresa agradable...
- Desde una vereda futbolística, en esa puja entre izquierdas y derechas, siempre esperamos que ustedes trabajen y den pelea. Ahora, ¿cuál es la motivación suya para bajar a este fútbol y dar pelea, con tantos problemas que hay aquí, y con toda la tranquilidad que tenía viviendo en Europa?
- Es cierto, yo estaba en España viviendo muy cómodamente pero Huracán es algo especial. Un desafío muy especial. Yo he tenido otras propuestas para trabajar en Argentina en todo este tiempo y no estaba muy convencido, por todo lo que me dice usted, por todo lo que significa meterse en esta historia... Pero si yo llego a lograr que Huracán sea un equipo competitivo y que juegue bien al fútbol, que se aproxime a jugar bien, como en el último partido con Vélez, será una satisfacción que no tiene precio....
"De ninguna manera Maradona va a admitir influencias"
- La Selección Argentina con Maradona. ¿Qué le inspira?
- Me genera una expectativa muy favorable. Yo sospecho que Maradona hará jugar al equipo de acuerdo a su criterio futbolístico. Si nosotros estamos anhelando espejos en el fútbol argentino. Maradona forma parte de la gran historia del fútbol argentino. Y yo tengo la expectativa de que Argentina juegue de acuerdo a eso. No como Maradona, porque eso es imposible. Pero de acuerdo a ese estilo.
- Ahora Diego anunció que contra Venezuela piensa jugar con tres defensores, o mejor dicho, con línea de tres en el fondo. ¿Cree que eso puede venir de determinadas influencias?
- Bueno, pero eso de la disposición táctica puede ser circunstancial, y, en todo caso, me da lo mismo. ¿Influencias? Yo creo que no. Yo no lo conozco mucho a Maradona, lo conozco muy superficialmente. Pero me da la impresión que tiene una gran personalidad y que de ninguna manera va a admitir influencias de ninguna especie...
Da gusto charlar de fútbol con Angel Cappa. Es un señor del fútbol. Y un docente. Que salió campeón como entrenador nada menos que con Real Madrid, junto a Jorge Valdano. Que trabajó y se formó al lado de César Luis Menotti. Que dirigió a Laudrup y a Redondo. Que toma café con Guardiola. Y que pese a que disfrutaba de la placidez de vivir en Madrid, nada menos, sin apremios, se decidió a "bajar" al fútbol argentino para dar pelea. Se anima a cuestionar desde el vamos algunas falacias instaladas en nuestro medio. El blanco son hoy, por ejemplo, las pesas y los chalecos lastrados. "Nos preocupa más el músculo que el juego", dice.
Angel Cappa. Un exquisito, un "gentleman" que se mete en el barro...En el barro de las miserias, las urgencias, los apuros, las histerias y algunas discusiones estériles...
Pero él se siente bien así. Por amor al fútbol. Y por respeto a Huracán. Se lo explica a LA CAPITAL, en el cierre de la pretemporada en Mar del Plata, y en el comienzo de una larga charla, cuando asegura que, a pesar de las carencias, no pierde el optimismo.
"Todas las pretemporadas están llenas de optimismo,-aclara-, de ilusión, de alegría y también de trabajo intenso para preparar al equipo. Estamos bien, estamos esperando más refuerzos, se están haciendo gestiones por más jugadores para poder elevar la calidad del equipo, pero por ahora estamos bien..."
- El fútbol argentino es el tema de inicio. ¿Cuál es su visión tras haber llegado hace poco tiempo, con la dificultad que hoy hay para encontrar talento...?
- Al fútbol argentino, para analizarlo, hay que tener en cuenta los últimos treinta años, por lo menos, para entender que es una permanente sangría de jugadores. Haciendo números, hace pocos días estábamos analizando que hay más de 500 jugadores fuera de la Argentina. Es imposible sostener un buen nivel futbolístico con esa ausencia permanente. No solamente se van los cracks sino que también ahora se van hasta los jugadores regulares. Entonces tenemos que abastecernos muy pronto con jugadores muy jóvenes, de nula experiencia, que rara vez llegan a completar un año en sus clubes, salvo excepciones. Los planteles se van renovando cada seis meses, al menos la mayoría, salvo algunos clubes... Así se hace difícil lograr una mínima estabilidad y continuidad. Hay algunos clubes que lo logran, como Lanús, o Boca claro, y terminan siendo los que mejor juegan y pelean los campeonatos siempre. Después están, además, los clubes con la plata suficiente como para sostener un plantel estable o un proyecto, o por lo menos algunas figuras, como el propio Boca, o River, o Vélez... Entonces, con este panorama, no es bueno el nivel del fútbol argentino. Y se pone el acento mucho más en la preparación física. En estas pretemporadas estoy viendo que los protagonistas son los preparadores físicos. Aparecen ahora los chalecos lastrados, las pesas. Pareciera que el fútbol pasa por la fuerza. Y no pasa por el juego. Los campeonatos cortos también crean un clima de crispación, de histeria, que no es el más apropiado para que el jugador rinda todo lo que puede. En fútbol se necesita tranquilidad para arriesgar. El nivel no es el mejor. Pero siempre hay cosas que aparecen para rescatar. El otro día, por ejemplo, vi a los pibes de Boca haciendo un gran partido de fútbol y jugando muy bien (N.de R: habla del triunfo sobre Independiente en Salta). Y eso responde a muchas cosas, a las capacidades de esos pibes, pero también a entrenadores con esos criterios de privilegio por el buen juego. Ahí en Boca está "el Chueco" Alves, que es un entrenador al que le gusta el buen fútbol, que prepara los jugadores para ese fútbol. Y hay entrenadores jóvenes ahora que están en esa línea. Pero algunos sucumben a las presiones del medio y también apelan a los chalecos lastrados, aunque sea para no quedar como fuera de onda...
- Hay como una sobreactuación del trabajo, que responde a determinados mensajes o discursos que llegan desde algunos medios y periodistas...
- Habría que preguntarse de que trabajo nos hablan...Yo no soy quien para juzgar a nadie. Pero se está volviendo a los años 60 cuando al jugador lo hacían correr por la arena y tenía que hacer no se cuantos kilómetros. Y, además, se ponen de moda cosas que no se cuestionan, en todas las épocas. Antes los planteles hacían diez, quince kilómetros por día, porque decían que de esa manera se juntaba resistencia para todo el campeonato, algo que no era cierto, que estaba tirado de los pelos. En otras épocas se hacían 500 abdominales por entrenamiento y eso generó infinidad de problemas de pubis y operaciones. Y no se cuestionan esas que parecen verdades absolutas. Ahora el que no usa chaleco lastrado y pesas parece que está fuera de la onda del fútbol. Dicen que lo hacen para poder chocar con más resistencia. ¡Pero en el fútbol no hay que chocar, hay que eludir....! Y así, con preocupamos más por el músculo, pero nos olvidamos de la pelota que, como dijo Don Angel Tulio Zoff, es lo más antiguo y lo más importante del fútbol. Nos olvidamos de la pelota, nos olvidamos de la precisión en el pase, nos olvidamos de la agilidad... Pero aparecen estos pibes de Boca, que tienen un entrenador como "El Chueco" Alves, que los larga a la cancha de otra manera, y nos asombramos que los pibes toquen y jueguen con más soltura... O aparece Lanús, que tiene una línea de juego diferente. Ese es el camino. ...
- La aspiración debe ser que Huracán entre a ese camino. Cuáles son las posibilidades y limitaciones?
- Las limitaciones están en la plata. Huracán es un club económicamente muy limitado. Entonces se vive con lo que se puede. En vez de comer todos los días caviar, tenemos que hacer puchero y arreglarnos con lo que sobró de la noche anterior para hacer la comida al mediodía. Huracán viene arrastrando dificultades económicas, aunque algunas las este superando de a poco. Por suerte aparecen jugadores. Aparecieron futbolistas de las divisiones inferiores como Monzón, Cura, De Federico, Suárez o Nieto, a los que les tenemos que dar cancha. Por ahí pasa el futuro de Huracán. Son pibes que juegan bien al fútbol. Que todavía no llegaron a contaminarlos del todo con las pesas y los chalecos lastrados y con la enfermedad de querer hacer músculos. es que parece que nos preocupamos más por el músculo que por el juego.
- El otro problema, además de las pesas y los músculos, es el de las excentricidades tácticas...
- Antes de venir para acá tuve la suerte de tener una charla muy larga con Alfredo Di Stéfano. Y entre tantas frases llenas de sabiduría me dijo: "el fútbol, Angel, es una cosa muy difícil, hasta que aparece un jugador que juega bien, y entonces es un poquito más fácil". Y a propósito de tácticas no se cuestionan muchas cosas, que con el tiempo se demuestran que no eran tan decisivas. Hace muy pocos años el que no jugaba con tres centrales y lo que llaman carrileros estaba en otra época. Se terminó eso. Ya fue. Como tantas otras modas...
- Hasta ahí, porque acá algunos insisten...
- Sí, pero se juega con línea de cuatro en casi todos los equipos. Pero ahora se juega con "doble cinco". Y se discute si el enganche pasó de moda o no. Y resulta que aparece un equipo como Barcelona, que juega un 4-3-3, como en el año 70, y que le lleva 20 puntos de ventaja al segundo. Haciendo prevalecer el buen fútbol, el toque, el talento, el atrevimiento. Yo creo que la táctica nunca nos debe atar. La táctica es un punto de partida. Es importante en la medida en que nos de orden. Porque desde el caos no se puede crear. Pero el orden está también para desordenarlo, cuando se va al ataque, y rearmarse después. A mi lo que me molesta es que se adopten ese tipo de cosas, esas modas, sin cuestionamientos. A mi me da igual como juega cada equipo, pero si un entrenador decide que hay que jugar de otra forma, fenómeno. Ahora, jugar con dos cinco, porque todo el mundo juega con dos cinco, me parece una estupidez. Estamos presos de la idiotez. Cada uno juega como le parece y de acuerdo a las posibilidades que tiene...
- Es como que se impone un discurso, una manera...
- Claro, se impone..."Hoy en día hay que jugar con doble cinco". Como si hubiera un Pierre Cardin de la moda futbolística, que la impone vaya a saber de dónde. Nos tenemos que desprender de ese tipo de cosas y poner el acento en el juego. Y después, cada uno se ordena en la cancha de acuerdo a los jugadores que tenga...
- Pasa que a veces se intenta instalar lo viejo como moderno, o modernoso, es casi una costumbre en el fútbol argentino...
- Como si lo moderno siempre fuera bueno y lo antiguo malo. Lo moderno quiere decir que es de hoy, no quiere decir que sea bueno. Porque sino habría que dejar de leer El Quijote, que tiene 500 años. Alguien dijo alguna vez una frase que se puede aplicar al fútbol: "en el arte no hay progreso". Y es así, el arte es bueno o malo. No se puede decir que un pintor progresó o se superó con respecto a Rembrandt o con respecto a Velázquez. Lo de Velázquez será siempre eterno y un pintor de ahora puede ser muy bueno también. En fútbol pasa lo mismo. No hay fútbol moderno o antiguo. Hay fútbol bueno, o fútbol malo.
- A veces. por estar presos del doble cinco, es que se insiste con los tres defensores...Como hay que hacerle lugar a los dos cincos...El entrenador parece tener una opción única y por modificar la estructura para esa opción, se desarma todo. Paradójicamente, el orden buscado se transforma en un desorden...
- Claro, porque si yo juego con tres centrales y dos llamados "carrileros", estoy distribuyendo mal el espacio. Hay tipos que hacen 100 metros de ida y vuelta y otros que corren dos metros. Entonces no es un reparto equitativo del espacio, y eso es la táctica. Cómo ocupo el espacio y como manejo los tiempos. Eso es la táctica, nada más. Además, vamos a dejar claro una cosa. En el mundo solo hubo dos entrenadores que revolucionaron el fútbol, en toda la historia. Después hubo aportes... Pero solo dos tipos lo revolucionaron. Uno, Rinus Michel, que revolucionó el fútbol porque a partir de él los equipos fueron cortos, con el achique hacia adelante con la línea de fondo y la presión de los de arriba. Eso le quita tiempo al rival para jugar. Y el otro fue "el Flaco" Menotti, que partió de los conceptos. "Vamos a averiguar conceptualmente que es este juego, que está antes que la táctica". Cómo se juega a este juego. Y a partir de eso vamos a entrenar acciones de juego. Fueron los dos entrenadores que dieron vuelta el fútbol y todos los demás estamos aprovechando sus enseñanzas... Lo que importa son las acciones del juego y quienes las ejecutan. Porque yo, por ejemplo, veo hoy al Barcelona, que tiene wines, que tiene a Messi y Henry. Entonces vengo a Huracán y quiero jugar con wines, y no hay...Entonces, ¿de qué me sirve a mi esa táctica?. ¿Qué voy a hacer? ¿Voy a improvisar un wing? Entonces la táctica siempre es relativa. Lo que no es relativo es como se juega a este juego. Lo preparo al jugador para que decida en la cancha, para que asuma los riesgos y se atreva a jugar. Cómo se juega en un costado de la cancha, que no en todos los lugares de la cancha se debe jugar a la misma velocidad, dónde hay que acelerar, dónde hacer la pausa, porque hay que tocar, cómo hay que manejar la pelota para tratar de encontrar los espacios que no están...
- ¿Por qué Huracán, en su decisión de volver a dar pelea en el fútbol argentino?
- Porque Huracán tiene una historia de buen fútbol y el desafío es rescatarla. No viene únicamente del Huracán del 73, que fue un gran equipo, que justamente hizo historia. Viene de antes. De la estirpe de los Masantonio, "Tucho" Méndez, Di Stéfano, "Pipo" Rossi, Pedernera... En Huracán pasaron jugadores que dejaron una huella y sentaron cátedra. Y más de los que he mencionado. Entonces hay que tratar de que el equipo responda a ese sentimiento que está en la gente de Huracán. Y me dicen: "sí, pero hay que ganar...". Pero, por supuesto, esto es una competencia. Es igual que si yo le digo a mi hijo que tiene que ser buena persona, que tiene que estudiar... Y me dice: "sí, pero hay que respirar". Por supuesto, si no respiramos, nos morimos. Sí, hay que ganar, pero tratando de ser fiel a ese sentimiento de la gente, como hay que respirar y vivir tratando de ser fieles a determinadas cosas.
- Me habló de la falta de dinero, de las carencias. ¿El entrenador puede, de todos modos, con cualquier panorama, tratar de hacer valer su idea, buscar el talento colectivo de un equipo...?
- Yo creo que igual se le puede hacer ver al jugador de fútbol lo que tiene adentro. En general se siente ese fútbol, el que tratamos de transmitir nosotros. No hace falta ser un exquisito o un elegido para darle la pelota a un compañero. Se trata de que cada uno llegue de acuerdo a sus posibilidades. En el barrio también era así. Los más habilidosos jugaban adelante y los menos habilidosos jugábamos atrás, pero le dábamos la pelota a ellos, no la tirábamos a cualquier lado. Y esto es así. Al menos para tratar de hacer un equipo digno. Que al menos responda a ese sentimiento de la gente por el fútbol...
- En definitiva, se puede lograr, o buscar, el talento colectivo, a pesar de las carencias...
- Se puede lograr un funcionamiento respetando nuestra idea del fútbol. Después claro, si uno tiene a Riquelme, o si tiene a otro jugador de otra calidad, las cosas pueden ser diferentes. Es lo mismo que si yo toco el bandoneón. Yo no soy Troilo, pero al menos trataré de tocar lo mejor posible.
- Mencionó a Riquelme. También cabe para esta discusión. En una época se instaló la antinomia Menotti - Bilardo, y en realidad se trata de un debate entre dos maneras de ver el fútbol, y quizá la vida misma. Fútbol de izquierdas y fútbol de derechas, dice Jorge Valdano... Ahora parece que Riquelme es el objeto nuevo de esa discusión... Dibujado por una discusión falsa: si Riquelme es lento o no...
- Claro, pasa que hay que ver que es la velocidad en el fútbol. Yo creo que Riquelme es el más rápido de todos. Junto con otros rápidos como Verón, y algunos otros de la misma naturaleza. Son los más rápidos, porque ven la jugada antes, y porque la resuelven bien. Eso es la velocidad en el fútbol. Yo tuve la suerte de tener un jugador como Laudrup, y Laudrup, si en ese momento me corría una carrera a mí, por ahí yo le ganaba. Ahora, cuando entraba a la cancha, Laudrup seguro era uno de los más rápidos. En primer lugar, porque amagaba, y en segundo lugar, porque veía la jugada antes que los demás. Eso es la velocidad en el fútbol. Y además, Gento, Cruyff, Zidane, y tantos tipos de ese estilo, nos enseñaron que para ser rápidos hay que saber frenar. Gento iba corriendo y de repente frenaba, y arrancaba. Cuando frenaba, se paraba el defensor, y el seguía. Y Cruyff lo mismo. Los famosos cambios de ritmo de Cruyff, ¿qué eran? Venía, frenaba, arrancaba, frenaba... Para ser rápido hay que frenar. Mirá si un auto fuera solo rápido y no frenara... Y el fútbol necesita pausa. Y Riquelme le da la pausa, para ser rápido. Si Riquelme es rápido físicamente o no, eso es lo de menos. ¿Es rápido futbolísticamente? Yo estoy seguro que sí, es el más rápido de todos. Y eso es lo que importa... Rápido como Zidane, como Laudrup, como Guardiola... Guardiola, cuando jugaba al fútbol, no era rápido físicamente, ni era fuerte físicamente. Era rápido mentalmente. Como veía la jugada un ratito antes, resolvía mejor. Tocaba para la izquierda porque el ya veía que la jugada estaba en la derecha. Entonces tocaba dos veces y la pelota a la derecha. Lo que los demás no habían visto. Riquelme hace lo mismo. Yo soy amigo de Guardiola, he hablado mucho con él, y me decía: "Angel, yo físicamente no podía correrle una carrera a mi tío, pero adentro de la cancha era otra historia...". Porque el fútbol tiene otra velocidad...
- Cruyff le dijo a usted, en una entrevista de Marca, que el que corre demasiado no juega bien al fútbol...
- Ah, sí, sí...En esa charla me decía: "cuando yo veo ahora en la televisión española que cuando sale un jugador, ponen, 'corrió 15 kilómetros', pienso, pobre tipo, que mal debe jugar este tipo para correr 15 kilómetros...". Lo que quería decir Cruyff es que lo que tiene que correr es la pelota. El Flaco Menotti tiene una anécdota al respecto. El Flaco tiene infinidad de cosas que son sorprendentes. Cuenta que tenía un jugador que trasladaba mucho. Entonces él se paró en la mitad de la cancha con una pelota y le dijo al jugador: "vamos a ver quien llega más rápido con la pelota al arco contrario". Y el jugador le dice: "No, César, ¿para qué...?". "¡No, vamos a ver...!". Entonces el jugador salió corriendo y en ese momento César le pegó. "Ve que la pelota va más rápido, ¡no corra tanto con la pelota en los pies, por favor!". Esto es así. ¿Quién es más rápido?: no sé, corriendo carreras no sé. Jugando al fútbol, Riquelme. Y Laudrup, Guardiola, Zidane, Iniesta, Xavi, Fabregas...Esos son los jugadores más rápidos del mundo, siempre...
- Y específicamente en la cancha, ¿qué es lo que lo sorprendió más desde su llegada al fútbol argentino?
- Lo primero que me sorprendió fue Lanús. Me encantó como juega al fútbol. Y también me encantó su entrenador (Luis Zubeldía). Porque ahora parece que está de moda estar en la raya y hacer señas permanentemente, gritar... En España también, eh. ¡Y los periodistas lo elogian!. A veces es porque el entrenador está nervioso, y se entiende. Cada uno descarga los nervios como puede. Pero eso no lo convirtamos en una virtud. Y al entrenador de Lanús lo veo tranquilo, el equipo tiene que jugar, él ya trabajó. Y el equipo juega con esa serenidad, la que él transmite. Y varios pibes de Lanús me gustaron. Y después, los pibes de Boca. No me sorprendió tanto, porque yo lo conozco al "Chueco" Alves, yo se que los pibes van a tener ese criterio para jugar al fútbol. Y también me sorprendió la campaña muy digna que hizo Tigre, con un equipo muy modesto...Y también me sorprendió que en Huracán aparezcan pibes que juegan bien al fútbol. Como Pastore, De Federico, Nieto, el pibe Suárez que tengo acá, el arquero, Monzón... Son todos pibes jóvenes que tienen ese gusto por el fútbol que tanto nos gusta, que también es una sorpresa agradable...
- Desde una vereda futbolística, en esa puja entre izquierdas y derechas, siempre esperamos que ustedes trabajen y den pelea. Ahora, ¿cuál es la motivación suya para bajar a este fútbol y dar pelea, con tantos problemas que hay aquí, y con toda la tranquilidad que tenía viviendo en Europa?
- Es cierto, yo estaba en España viviendo muy cómodamente pero Huracán es algo especial. Un desafío muy especial. Yo he tenido otras propuestas para trabajar en Argentina en todo este tiempo y no estaba muy convencido, por todo lo que me dice usted, por todo lo que significa meterse en esta historia... Pero si yo llego a lograr que Huracán sea un equipo competitivo y que juegue bien al fútbol, que se aproxime a jugar bien, como en el último partido con Vélez, será una satisfacción que no tiene precio....
"De ninguna manera Maradona va a admitir influencias"
- La Selección Argentina con Maradona. ¿Qué le inspira?
- Me genera una expectativa muy favorable. Yo sospecho que Maradona hará jugar al equipo de acuerdo a su criterio futbolístico. Si nosotros estamos anhelando espejos en el fútbol argentino. Maradona forma parte de la gran historia del fútbol argentino. Y yo tengo la expectativa de que Argentina juegue de acuerdo a eso. No como Maradona, porque eso es imposible. Pero de acuerdo a ese estilo.
- Ahora Diego anunció que contra Venezuela piensa jugar con tres defensores, o mejor dicho, con línea de tres en el fondo. ¿Cree que eso puede venir de determinadas influencias?
- Bueno, pero eso de la disposición táctica puede ser circunstancial, y, en todo caso, me da lo mismo. ¿Influencias? Yo creo que no. Yo no lo conozco mucho a Maradona, lo conozco muy superficialmente. Pero me da la impresión que tiene una gran personalidad y que de ninguna manera va a admitir influencias de ninguna especie...
